
De franco en su laburo, Emiliano llegó el sábado antes de que Norma abriera.
“¿Sabés rebozar, o allá eso se compra hecho?”, preguntó, y le tiró un delantal. “Aprendo rápido”, contestó él.
Harina, huevo, pan rallado: la primera tanda de milanesas salió dorada. Norma no dijo nada, que era un cumplido.