
En un semáforo en rojo, la alumna de Lorena le enseñó el móvil, muy contenta. Era el vídeo de Jaime, con tres mil visitas y muchos comentarios.
Uno decía: el batería más triste de Salamanca. Otro solo decía: ¿y la cantante? Lorena le devolvió el móvil sin decir nada.
A mediodía, Lorena llamó a Rubén. Detrás de él se oía el ruido de una sirena. “En el parque de bomberos ya no me llaman Rubén”, explicó él. “Ahora soy la Rana. Hasta el jefe me llama así.”