Doña Rosa está por apagar las velas cuando alguien golpea el portón de hierro. De pronto la fiesta queda en silencio. Andrés y Daniela miran hacia la reja.
Daniela: ¿Esperan a alguien más? Ya estamos todos. Andrés: No que yo sepa. Voy a ver quién es. Rosa: Dejen, yo abro. Es mi casa, después de todo. Daniela: La acompaño, doña Rosa. Por si acaso.
Doña Rosa camina hasta el portón. Afuera, un hombre espera con una maleta.