
Hay dos maneras de preguntar y esta tarde Irene las ve juntas. Álvaro entra con el canasto vacío y tierra en las manos, y se sienta junto a Quique, en la barra. Ella lleva cinco meses preguntando de lado, con medias palabras y muchas excusas.
“Quique, ¿cuánto te ha dejado el verano este año, en dinero?”, pregunta Álvaro a la cara. “Poco, y bastante menos que el año pasado”, contesta él, y no se enfada nada. Nadie engaña a nadie, nadie se molesta; la conversación sigue con calma.
Irene se da cuenta de que su curiosidad siempre sale envuelta en excusas. “Perdona, no quiero molestar, era solo por saber, si es que se puede”, dice ella todavía.…