
La mudanza amaneció con poniente, tal y como estaba negociado. Marcos cargó a Claudia y a Paula, de visita, con cajas en los brazos al primer descuido. “En esta casa el que mira, carga”, informó Marcos.
Claudia temía que el día sonara a funeral. Sonó a peña subiendo cajones, a bromas con eco en una escalera que olía a cartón.
El local se quedó vacío. “Cierra tú, que el último clic es tuyo”, ofreció Marcos. Lo cerró despacio, y el clic se oyó entero.