
Es sábado otra vez. Ana regresa al mercado, pero hoy no está sola: su amiga Carla visita la Ciudad de México. Carla mira el menú y no comprende mucho. Tiene un poco de miedo.
Ana sonríe y piensa: Ahora yo soy la experta. Ana habla con la señora: “Dos tacos, por favor. Uno picante para mí, uno no picante para Carla.” La señora ríe, contenta: “¡Muy bien!”
Carla toma su taco y abre los ojos: ¡Está delicioso! Carla quiere más. “¿Qué es esto?”, pregunta. “Es salsa”, dice Ana. “Pero con cuidado: es picante.” Carla aprende su primera palabra en el mercado: picante.