
En Palermo espera SofĂa, una amiga del grupo, con dos entradas. Pablo estĂĄ en una banca, con el morral entre las piernas. Suena un ruido de ensayo en toda la calle.
SofĂa le ofrece: âTe consigo entrada para el ensayo del jueves, pero avisĂĄ hoy.â âVoyâ, dice Pablo. Ella no se conforma y le pide que conteste bien, si viene solo o con alguien.
Al fondo del local, la fila ya da la vuelta a la cuadra. SofĂa deja el telĂ©fono y anota quiĂ©n lleva quĂ©. Pablo entiende que aquĂ un plan no se cierra con un sĂ.