
La mancha ya no es pequeña. El balde de Nicolás está lleno cada mañana.
Nicolás: Mariana, baja un momento. Mete un dedo aquÃ. Mariana: ¿Para qué? El balde es tuyo, el dedo también. Nicolás: Porque el agua está caliente.
Mariana baja la escalera y toca el agua. Está tibia, como un café de ayer.