
En el corazón de Guanajuato, Sofía busca el famoso Callejón del Beso, uno de los rincones más estrechos de la ciudad. Cerca de la escalera, Lupe vende charamuscas en una canasta y le pregunta si busca el callejón.
Cuando llega, Sofía se sorprende: el callejón es tan pequeño que los dos balcones de arriba casi se tocan. Le cuesta creer que un lugar tan chico tenga tanta fama.
Lupe le cuenta una vieja leyenda de un chico y una chica que se besaban de balcón a balcón. Sofía la escucha con atención; la historia es triste y bonita a la vez.