
El bolso de Teresa espera desde temprano. El carro que la lleva al terminal pasa a las cuatro.
Wilson sale con ella hasta el andén, sin prisa, y trae la llave en la mano.
“Quédese con ella”, le dice él.
“No hace falta.”
“Sí hace falta. Esta también es su casa.”
“Lo sé”, contesta ella. “Pero una llave que no se usa pesa distinto.”
Hace ocho años ella se fue con esa misma llave guardada, volvió con ella, y no la usó ni una vez.
“Si me la quedo, voy a entrar sin tocar, y ya no se puede”, contesta Teresa.
Wilson se queda callado, porque sabe que es verdad y no sabe qué se contesta a eso.
Teresa deja la llave en la mesa del zaguán, al lado del chontaduro que él le envolvió para el viaje.
“Nos vemos”, se despide, y cierra el portón despacio.
No quiere hacer ruido en una casa que ya tiene su horario.
Read on the go
Digital Polyglot is also an app for iPhone and Android, with the same library and your progress synced.
Get the app