
Desde hace seis años Brenda anota quién debe qué, y no se le pierde un nombre. Hugo pierde callado, en la última pelea de la tarde. Nadie se entera, y él cuenta con eso.
“Me debe los doscientos, y hoy es domingo”, le suelta ella, sin levantar la voz.
“Al corredor, no a usted”, contesta Hugo.