
Dos semanas después de la factura, Celia no sabe si escribir. Nuria la llama a media mañana.
“Pedir lo tuyo no es criticar a nadie, es tu trabajo”, comunica Nuria. “Quien no lo hace, en este mundo cobra el último”, cuenta. Celia analiza el correo que tiene a medias.
Emilio sube y se para en el descansillo.