
En Oaxaca, México, Itzel, una joven muy curiosa, cuenta los mangos del árbol de su patio con cara de enojo. Su amigo Rodrigo, quien pasó a visitarla, la observa divertido desde la puerta de la cocina.
Itzel: Otra vez faltan mangos, Rodrigo. Ayer conté diez y hoy quedan seis nada más. Rodrigo: Ah, eso es el duende del patio. Siempre se lleva la fruta más dulce del árbol. Itzel: ¿El duende? Por favor, los duendes no existen. Rodrigo: Mi abuela juraba que sÃ. DecÃa que de noche bajaba a comerse los mangos. Itzel: Tu abuela contaba cuentos bonitos, pero alguien real se está comiendo mi fruta. Rodrigo: Pues medio pueblo piensa igual que ella.…