Son casi las nueve y diez. Camila mira la calle con sus alumnos, en la puerta de la escuela, en Buenos Aires, Argentina. De repente, Tomás dobla la esquina corriendo, con su libro en la mano. Camila: ¡Tomás! Pensé que no venÃas. Estaba muy preocupada. Tomás: Perdoná. Me senté en una plaza diez minutos. Casi me vuelvo a la librerÃa. Camila: ¿Te ibas a volver? ¿Y por qué viniste, al final? Tomás: Pensé en los chicos esperando. No les podÃa fallar. Camila: Entonces entrá. Te están esperando todos adentro. Los dos entran al aula. Veinte chicos miran a Tomás en silencio. A él le tiemblan un poco las manos. Tomás: Hola a todos. Hoy les voy a leer…