
Elena quiere ver la ciudad. El martes, toma un taxi en la plaza. El chofer es Julio, su amigo nuevo. «¡Hola otra vez!», dice Julio, contento.
El taxi sube por calles estrechas. Hay casas de colores, mercados y mucha gente. Elena mira todo por la ventana. Es fascinante. Julio habla de la historia de Cusco, de los Incas y de las montañas sagradas. Elena escucha, encantada. El taxi es como una clase de historia.
De repente, Julio para el taxi. «Mira», dice. Hay un mirador con una vista increíble: toda la ciudad de Cusco, las montañas y el cielo azul. Elena se queda sin palabras.