
El miércoles, el día especial, Elena toma el tren a Machu Picchu. El tren pasa por montañas verdes y un río rápido. Elena mira por la ventana, emocionada. El paisaje cambia cada minuto: montañas, ríos y pequeños pueblos. Elena toma fotos, pero también solo mira. No quiere olvidar nada.
Se pregunta: ¿Es real? ¿De verdad estoy aquí? Hace años que sueña con este lugar.
Después de dos horas, Elena llega. Machu Picchu es enorme, antiguo y silencioso. Las ruinas están entre las nubes. Es más hermoso que en las fotos.