
La terraza de Lucas queda amplia y sin techo, arriba de todos los escalones. En Buenos Aires nadie sube con las manos vacĂas. Pablo llega con la picada y las empanadas, y SofĂa sube detrĂĄs.
Lucas ata un globo a la cadena de metal, llena la bandeja y la sostiene con el brazo estirado. âTraje de mĂĄs, por si acasoâ, dice Pablo. âSiempre falta algo, asĂ que estĂĄ bienâ, contesta Lucas.
SofĂa llega con malas noticias y las suelta de golpe: âSe cae el ensayo del jueves; el local no nos dio permiso.â Nadie habla durante un rato y despuĂ©s el clima se pone ligero otra vez. Marta le pasa un submarino caliente.