
La arena de la colonia está llena y huele a fritanga. Bruno e Karla llegan con boletos de gradas altas. Abajo, en el ring, Valeria entra de ruda, con botas rojas.
Todo el público le silba. Bruno abre la boca y no le sale nada. “Grítale,” dice Karla. “Todos le gritan.” “Es mi vecina,” dice Bruno. “Me presta el taladro y me riega las macetas.”
Valeria tira al técnico con un brinco. “¡Fuera la ruda!” grita toda la fila de atrás. Bruno aplaude bajito, con la gorra entre las manos.