
Jaime puso su móvil viejo sobre un altavoz, pero no tenía batería. Rubén y Lorena buscaron un cargador por todas partes, y por fin Rubén encontró uno en una caja. “Mi garaje no es una tienda”, protestó, riéndose.
El vídeo empezó con mucho ruido. En el escenario solo estaba Rubén, joven y delgado, detrás de su batería. “Yo estaba en primera fila”, contó Jaime. “Rubén esperó diez minutos a su cantante. Luego empezó solo.”
En la pantalla rota, aquel Rubén de 2012 tocaba demasiado rápido. Se le cayeron las baquetas y la gente se rio. Lorena apretó los labios, con un dolor en el pecho: en el vídeo, Rubén la buscaba a ella.