
“Hoy invito yo”, dice Liliana, y prepara la suya. Casi todos se juntan cada tarde en la misma cafetería. “Fabián nos contó que dejó la carrera por una mujer”, dice, tranquila.
Un compañero se ríe primero. Fabián se ríe también, y luego todos lo repiten un rato. El momento se pone tenso. Nadie propone cambiar de tema y ella no lo nota.
“Le salió clarito, y justo”, dice él despacio, y traga. Liliana lo busca tres días después y él contesta seco, sin parar. “Usted se equivoca con la gente”, le dice al fin.