
Dos ovejas muertas amanecen junto al alambre del cerco, en Chiloé, Chile. Ximena atiende los campos de la isla y se agacha a abrir el parte.
El vecino espera en el barro, con el viento frío en contra, y no dice el nombre que los dos saben.
“¿Fue perro, o fue otra cosa?”, pregunta él.