
Un sábado el grifo del segundo suelta un hilo y se para. Camilo golpea la puerta de Alveiro y avisa: “El agua no sube por la tubería y la ducha quedó seca desde ayer.” El azulejo del baño sigue mojado de la noche anterior.
“Suba a bañarse arriba”, ofrece Alveiro. “¿Y la cubeta?”, pregunta Camilo. “La cubeta se la presto yo”, contesta él.
“Ahí tienes un paño limpio; el resto lo encuentras solo”, dice Alveiro. “El desagüe gotea desde hace meses, ya lo sé”, añade. Gotea, pero el vapor sale caliente.