
Nadie supo quién pagó la primera ronda del viernes. Claudia y Marcos bajaron de buen humor, agotados, con olor a polvo. Pablo puso una tapa de aceitunas sin que nadie la pidiera.
“Estas las manda alguien sin nombre; ni preguntes”, anunció Pablo, repartiendo posavasos. Preguntó con la mirada; nadie se dio por aludido. Hubo sonrisas de reojo y hombros encogidos.
Se lo comentó a Marcos. “El primer día pagué para entrar; hoy no sé a quién debo el café”. “Eso es ser de aquí”, contestó él, chocando su vaso.