
El plomero llega y abre el techo. Mariana y Nicolás miran desde abajo, sin hablar.
Nicolás: ¿Está roto el tubo? Mariana: Tiene que ser el tubo. Es viejo como el edificio.
El plomero toca el tubo con la mano. Está seco. Después apunta con la linterna a una manguera gris.