
Celia firma por los tres. Aunque el precio ya estaba cerrado, Loli, la comercial de la otra empresa, llama con una rebaja. Sale más barato en mano, sin papel de por medio.
“Así te ahorrarías un buen dinero, y empezamos ya la semana que viene, sin esperas”, propone Loli. Celia mira la copia.
La decisión es de Emilio, de Berta y suya. Es la nueva y va a rechazar el trato más barato, así que respira una vez y lo dice.