
En la cochera huele a chile tostado y el molcajete de Mauricio suena duro sobre un trapo. Karla llega con un cuaderno y una pluma, y se sienta en una silla de la cochera.
“Quiero la receta,” dice ella. “La de hoy.” “No hay receta,” dice Mauricio. “Hay molcajete.”
Karla se pone al lado y apunta todo: tres chiles, un aguacate, media cebolla y un limón. Apunta también cuánto de cada cosa.