
Una lluvia fina caía a las once. En primera fila había unas cuarenta personas con paraguas. Silvia les dio la señal a Lorena y a Rubén. “Ya podéis subir, chicos. ¡Mucha suerte!”, repitió Silvia, y subieron al escenario con la mochila.
“Buenas noches. Somos La Rana”, se presentó Lorena al micrófono. La primera canción salió lenta, y la segunda, mejor. “Suena bien, Lore”, comentó Rubén. “Suena como nosotros”, contestó ella.
“Esta es la canción de 2012, la que no terminamos aquella noche”, anunció Lorena. Esta vez cantó con los ojos abiertos, y la gente aplaudía y bailaba en la lluvia.