
La noche está oscura y llena de grillos, en el patio de la casa de Itzel, en Oaxaca. Ella y su amigo Rodrigo esperan escondidos detrás de unas macetas grandes, decididos a descubrir qué se roba los mangos del árbol cada noche.
Rodrigo: Llevamos ya dos horas aquí agachados, Itzel. Me duele toda la espalda. Itzel: Aguanta un poco más. Yo sé que esta noche cae el famoso duende. Rodrigo: Lo único que va a caer soy yo, dormido encima de las macetas. Itzel: Calla un momento. Me pareció escuchar algo cerca del árbol.
De repente algo se mueve entre las sombras. Rodrigo se levanta de un salto, muerto del susto.