
En el portal huele a lejía y hay tres personas alrededor de un papel, encima del buzón. Emilio quiere el barato, el del tercero ha pedido que empiece antes de abril, y Celia quiere uno que se pueda enseñar.
“Cuatrocientos más entre tres son ciento treinta y tres cada uno”, cuenta Emilio. “Yo esos ciento treinta y tres no los tenía pensados”, admite Emilio, y se toca el cuello.
Celia reparte el resto en tres partes iguales.