
Iván, un guía local, lleva a Sofía por las calles coloniales de Puebla, entre paredes de tonos claros y ventanas llenas de flores. Él conoce toda la historia de la ciudad y se la cuenta mientras caminan.
En una plaza, Iván señala unas montañas a lo lejos y le dice que son dos volcanes muy famosos. Pero el cielo está lleno de nubes, y los volcanes no se ven por ninguna parte.
Sofía se queda un poco triste, porque quería verlos. Iván solo mira el horizonte con calma y le pide que espere un momento.