
Es domingo y suenan dos golpes en la puerta del apartamento de Bogotá, Colombia. Marina y Julián se miran nerviosos: su mamá llegó de visita y el perrito sigue escondido en el cuarto.
Marina: Llegó mamá. Tú le abres y yo... yo no sé ni qué decir. Julián: Tranquila, lo confesamos juntos. Igual se va a enterar.
Julián abre la puerta. Su mamá entra con una sonrisa y una bolsa de pan caliente.