
Lucía baja del tren en Madrid, y su amiga Marta la espera en la estación con flores en la mano. Las dos amigas se abrazan muy contentas.
Marta lleva a Lucía al parque del Retiro. Hay árboles altos y mucha gente, y el sol brilla sobre el agua del lago. Lucía mira todo con ojos grandes.
Lucía habla despacio y con miedo. “Mi español es malo”, dice. Marta le toca el brazo. “Tu español es bueno. Tranquila”, responde.