
Sofía abre la puerta. Es Mateo, su amigo, con una bolsa grande en la mano. De la bolsa sale un olor rico a pan dulce.
Mateo: ¡Buenos días! Pasé por la panadería y compré pan para todos. Sofía: ¡Mateo! Justo hablábamos de comida. Qué bueno que viniste. Mateo: Traje conchas y un poco de café de la tienda. ¿Tienen hambre? Renata: No sabes cuánta. Aquí no había café y ya casi llorábamos. Mateo: Pues hoy se salvaron. Hay para todos y de sobra.
Mateo entra y pone la bolsa en la mesa. Saca las conchas y una bolsa de café para todos.