
El local nuevo estrenó luz y pintura. La biblioteca ya estaba en su pared. Marcos colgó el candado viejo con dos clavos. El candado ya no cerraba nada; ahora contaba algo. A Claudia esa diferencia le pareció el resumen del año.
Con los vasos servidos, Marcos pidió silencio subiéndose a una silla. “Hay copla nueva y viene con nombre; el que se pique, que se aguante”, anunció, desdoblando un papel. Claudia tardó un verso en reconocerse.
Desde el primer verso, la copla la retrataba: “Vino de fuera con libreta y aprendió a pedir sin hablar”. Todos cantaron el estribillo como si lo hubieran cantado siempre.