
Nicolás vive abajo, al lado de la puerta. Sus vecinos lo saben. Por eso él firma sus paquetes. Hoy su casa está llena de cajas ajenas. Él ya no cabe.
Mariana: Nicolás, yo no camino aquí. Nicolás: Yo tampoco. Hay once cajas juntas. Mariana: ¿Tú firmas por todo el edificio? Nicolás: Sí. Yo casi nunca salgo. Mariana: ¿Y esta caja de abajo? Nicolás: Esa no lleva ningún apellido.
Nicolás saca la caja de abajo. Encima hay un papel doblado. Mariana lo lee en voz alta.