
A las nueve ya hace frío en la azotea, y Bruno busca sus llaves por todos lados. Mueve las macetas, revisa dentro de la lavadora y sacude un suéter viejo del tendedero. Karla lo ve desde la ventana, con el jabón en la mano.
“¿Tú las viste?” pregunta Bruno. “Yo no toco tus cosas,” dice Karla. “Piensa: ¿dónde estuviste?”
“Aquí, abajo, en la tienda y aquí otra vez,” dice Bruno. Bajan los dos con la linterna y revisan cada rincón, despacio, sin hablar.