Camila empuja la puerta de la librerÃa y suena una campana. El local abre temprano y, detrás del mostrador, Tomás la saluda con una sonrisa.
Camila: Hola, Tomás. Al final vine a conocer tu librerÃa. Tomás: ¡Camila! Qué bueno verte. Pasá y mirá con calma. Camila: Busco un libro de cuentos para mis alumnos. Algo sencillo. Tomás: Tengo justo lo que necesitás. Dame un segundo, ya lo bajo.
Tomás baja un libro de un estante alto y se lo da.