
Un martes por la tarde Irene se encuentra a RocĂo bajando con la compra. Antes habrĂa saludado y habrĂa seguido escaleras arriba sin más. Esta vez deja la bolsa en el escalĂłn y se para a hablar.
“¿QuĂ© tal Nico, sigue en Málaga con lo del almacĂ©n, o ya se ha vuelto?”, pregunta. RocĂo tarda un segundo en contestar y le cambia la cara. “Anda, pues sĂ, sigue allĂ, mira que te acuerdas tĂş de todo”.
Le cuenta que a Nico le han dado turno de mañana y que ahora duerme mejor. Irene pregunta por el horario y por cuánto tarda en coche desde allĂ. RocĂo contesta con detalle, apoyada en la barandilla frĂa, sin ninguna prisa.