
En la puerta del estudio, Lorena esperó a Rubén. Sergio ya estaba preparado con la cámara. Por la calle venía un hombre sin barba, con una camiseta negra. El sol de septiembre calentaba la acera.
“¿Rubén? ¡Pareces otro!”, dijo Lorena. Sergio, sorprendido, bajó la cámara. “Estás más guapo, pero no te reconozco”, añadió.
“Quería parecer el de 2012”, explicó Rubén, y se tocó la cara. “Hoy me he afeitado y en el espejo no me reconocía. ¿Y si la foto sale mal?”