
El jueves Irene se prepara antes de salir, con el diccionario abierto en la mesa. Escribe tres frases en un papel pequeño y se lo mete en el bolsillo. Baja sola a la farmacia, con la plaza todavía en sombra.
Marta está colocando cajas y la ve entrar por el espejo del fondo. “Buenas, Marta, hoy vengo preparada de casa”, dice Irene, y saca el papel del bolsillo. “Me duele la garganta al tragar, tengo tos seca y no tengo fiebre”.
Marta se para, deja la caja en el mostrador y la mira de otra manera. “Muy bien dicho, hija, y encima todo ordenado y por orden”, contesta. “Con eso ya sé lo que te tengo que dar”.