
Teresa vive lejos desde hace ocho años y hoy vuelve a la casa de su familia, en Popayán, Colombia. El zaguán está igual, con la misma tapia blanca, y huele a la humedad de siempre bajo las tejas.
Wilson, el cuñado que se quedó a cargo, le abre y le carga la maleta.
“Siga, siga, que está haciendo frío afuera”, le ofrece él.