
Suena el timbre del departamento en la Ciudad de México. Sofía y su compañera Renata corren a abrir la puerta, todavía con el delantal lleno de manchas. Sus amigos entran; Pablo, el chico que a Sofía le gusta, mira la cocina con sorpresa.
Sofía: Hola, pasen... perdón por el olor. Hubo un pequeño problema con el mole. Pablo: ¿Pequeño? Aquí huele a fogata, Sofía. Renata: Fue un mole muy valiente. Luchó tres horas y al final perdió.
Todos se ríen. Mateo entra desde la cocina con el teléfono en la mano y una gran sonrisa.