
Ana, una guía local, lleva a Sofía a un cenote escondido cerca de Tulum, una cueva de agua clara y fría. Le explica todo con paciencia, aunque nota que Sofía está algo nerviosa.
El agua se ve muy tranquila, pero a Sofía le da miedo meter la cara bajo la superficie. Nunca ha usado un snorkel, y no sabe si va a poder respirar así.
Ana le da unas gafas y le enseña a respirar despacio por el tubo. Poco a poco, Sofía se anima y mete la cabeza bajo el agua por primera vez.