
Cuando sale el pastel, Vanessa ya sabe qué va a pasar. Sobre la mesa de Gonzalo hay carne, pan y manzanas cortadas.
Ella come puré con una cuchara chica. El alambre le mueve los dientes y cualquier cosa dura es un problema.
“¿Te pongo carne?”, pregunta Gonzalo. “TodavĂa no puedo masticar.” “Llevas dos semanas.” “Llevo dos semanas de ocho.” “¿Y si la corto chiquita?” “Sigue siendo carne.” “Ni modo”, responde Ă©l, y le acerca el purĂ© otra vez.
“¿Y el pastel?”, pregunta alguien. “El pastel tampoco”, contesta Vanessa, y traga sin decir nada más. Cada vez que alguien dice algo divertido se tapa la boca antes de reĂrse. Todos la miran de reojo.
“¿Estás bien?”, le pregunta Gonzalo al final. “Comer blando se aguanta”, contesta, y lo nota de una vez: tiene la mano sobre la mesa todo el tiempo que dura la frase.