
En la puerta de la panadería cuelga un cartel nuevo con letras grandes. Irene se para a leerlo y ve que la fiesta del pueblo empieza el sábado. Dentro está Rosa, la panadera, sacando barras del horno.
“¿Esto es de este año?”, pregunta Irene, señalando el cartel. “Claro, hija, si llevamos desde mayo con la comisión”, contesta Rosa. “El cartel lo hemos puesto ayer, pero la fiesta se decidió en invierno”.
Irene se acuerda de conversaciones que ha oído sin entender del todo. La verbena, el pregón, la charanga, los toldos de la plaza: todo eso estaba ahí. Ella lo escuchaba como quien oye pasar un camión.