
Fin de mes en la central, con un calor pesado, y la caja de Omar ya no cierra. Karla y Bruno lo ayudan a vaciarla, al lado del recibo del día. Hay lentes, un guante, una pila, una pinza y un paraguas rojo.
“Ese paraguas es mío,” dice Bruno. “Tú tienes uno azul,” contesta Karla. Karla y Bruno miran a Omar, que no dice nada y sigue apuntando en su cuaderno.
“A ver,” dice Omar. Toma el paraguas y lo abre. Adentro, en la tela, hay un nombre escrito con plumón: Omar, con letra grande.