
Mariana es la vecina nueva del edificio. Todas las noches, un gato gris entra por su ventana. Hoy el gato no viene. Mariana oye un gato en la casa de al lado. Toca la puerta. Nicolás, el vecino, abre.
Mariana: PerdĂłn. ÂżTienes un gato gris?
Nicolás: SĂ. Se llama Tigre. Está aquĂ, en el sofá. ÂżPor quĂ©?
Mariana: Ese gato se llama Luna, no Tigre. Es mi gato.
Nicolás: ÂżTu gato? Tigre vive aquĂ. Come aquĂ todos los dĂas.
Mariana: Luna cena en mi casa todas las noches.
El gato mira a Mariana. Después mira a Nicolás. Está muy gordo.
Nicolás: Ahora entiendo. El gato come dos veces.
Mariana: ¡Por eso está tan gordo! Pero no quiero perder a Luna.
Nicolás: ÂżCompartimos el gato? De dĂa, aquĂ. De noche, en tu casa.
Mariana: Bien. Pero el gato come una vez, no dos.
Nicolás: Trato hecho. Aquà se llama Tigre.
Mariana: Y en mi casa, Luna.