
En San Telmo, Pablo, un vecino que llegó hace un año, entra al bar de siempre con Marta, una amiga que trabaja a la vuelta. El mesero llena el vaso y deja el menú abierto sobre la mesa. Huele a pan tostado desde la cocina.
“Un lomito y un cortado, por favor”, pide Pablo. “¿El lomito completo o simple?”, pregunta el mesero. Pablo no sabe qué quiere decir completo y contesta que sí.
Pablo se queja: “Esto no es lo que pedí; llegó un plato diferente y con tres cosas encima.” El mesero le deja cuchillo, tenedor y cuchara y se va. “Erraste al contestar, nada más”, se da cuenta él.