
Camila guarda su ropa en una maleta, sobre la cama de su departamento en Buenos Aires, Argentina. Lleva tres semanas en la ciudad, no conoce a nadie y ya casi decidió volverse a su pueblo. Cuando suena la puerta y abre, se encuentra con un vecino del cuarto piso al que nunca ha visto, con una caja en las manos.
Tomás: Hola. Soy Tomás, del cuarto piso. Creo que esta caja es tuya. Camila: ¿MÃa? El repartidor la dejó en tu puerta, qué lÃo. Tomás: Pasa eso seguido aquÃ. Los números de los pisos casi no se leen. Camila: Gracias por bajarla. Justo estoy empacando, asà que llega a tiempo. Tomás: ¿Empacando? ¿Te acabás de mudar o ya te vas? Camila:…