
Del balcón de Bruno baja una enredadera muy larga, verde y oscura. La enredadera cruza la cuerda del tendedero y tapa media ventana de Karla. Bruno riega sus macetas sin prisa, con una regadera vieja.
“Tu planta me quita el sol,” dice Karla. “Corta un poco, por favor.” “Yo no corto plantas ajenas,” dice Bruno. “Esa no es mía.”
“¿Y de quién es?” pregunta Karla. Bruno señala hacia abajo, despacio, con el dedo mojado. “Mira bien de dónde sale,” dice él.